Passing Through

Toda la obra de Richard Linklater está hecha de pocas escenas, aunque todas bastante largas y llenas de conversaciones. Muy pocos silencios incómodos. Boyhood está hecha de pocas semanas, a lo largo de doce años.

El mérito que tiene no es el guion, más bien hasta es aburrido. El mérito es el coraje de un experimento arriesgado que dio los mejores resultados posibles. Fue el atreverse a colocar a Patricia Arquette, famosa por una que otra serie al momento de iniciar la película, asumiendo que se mantendría hasta el 2014; fue el atreverse a elegir qué canciones y qué objetos de cada año serían capaces de llamar la atención más de una década después, una previsión osada sabiendo lo rápido que cambia el mundo en apenas meses.

Es el espíritu de “estamos ahora, mañana ya no” lo que marca a Richard Linklater. Al final, lo que podemos recordar de nuestra vida son pocas escenas importantes pero que se hacen largas con cada año de experiencia que le agregamos a los lentes con los que las vemos. Nos queda esa sensación triste de estar de paso, de que, con suerte, dejaremos algún legado pero que, eventualmente, ningún legado, por más grande que sea, queda para siempre.

https://www.youtube.com/watch?v=Fy5pvE1rMR0

El experimento salió bien, aunque no perfecto. Es difícil hacer interesante una vida común, menos cuando el objetivo no es hacerla interesante sino, por ahora, conformarnos con hacerla. Hay que verle la cara a decir: este es un proyecto de doce años, nos vamos a ver una semana cada año a grabar escenas de una película, que se trata de la vida de alguien, pero cuya historia va a ir evolucionando por sí sola. Yo ni siquiera sé qué voy a desayunar mañana. ¿Y si muere alguno? ¿Y si alguno decide que no quiere hacerlo más? ¿Elegimos a los niños actores teniendo en cuenta que puede ser que no tengan ningún talento? Tantas cosas que pueden afectar el proyecto, y atreverse a hacerlo. Y luego editarlo y lograr una obra maestra, que lo es: Boyhood es todo lo que puede ser Richard Linklater.

Boyhood tiene todo el mérito del mundo para llevarse el Oscar. Tenemos la ventaja de que hay grandes películas en la competencia, pero ninguna tiene la envergadura y la necesidad de reconocimiento de Boyhood. Urge que se diga en voz alta que Boyhood representa al arte contemporáneo, en tanto que invita a hacer películas fuera de lo común, como también lo hace Birdman, sin duda. Sin embargo, la diferencia está en que, después de Boyhood, hacer una película con doce años de crecimiento orgánico será un chiste; mientras que hacer una película con la ilusión de una sola toma será algo perfectible. Boyhood logra algo único que no se puede repetir, ¿qué otro mérito necesita?

Será uno de dos: mejor película, o mejor director. Mejor Película la convertirá en un libro de texto para estudiantes de cine, será una curiosidad académica. Mejor Director será un premio a la obra completa de Richard Linklater, pero ahí quedará. Su legado será haber hecho una película de doce años de timespan, pero pasará el tiempo y su legado será sustituido por otros experimentos aun más impresionantes. Su obra lo establece, lo comprueba y nos lo recuerda: Boyhood, su director, y, en fin, todo el arte está simplemente passing through.

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2 comentarios en “Passing Through

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