Extractos de mi diario de viaje a Ámsterdam No. 1, 18 al 20 de noviembre de 2016 (I)

19 Nov. 2016

Quién diría que se me ocurriría, a mí, de todas las personas, venirme con dos gringos prácticamente desconocidos a una ciudad que es famosa por el desenfreno. Pero así es que ayer cogí un avión y hoy estoy en Ámsterdam compartiendo habitación en el St. Christopher’s Inn, con mis dos americanos y tres portugueses cuyos nombres no hemos tenido oportunidad de aprender.

Tan poco preparado vine que no puedo dar cuenta de las calles y sitios que he visto. No sé nada sobre Ámsterdam, y menos entiendo neerlandés. Sigue leyendo

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Los Pioneros del Trigo

“Is it not enough that I am devoured, without my being expected to bless the power that devours me?”

Aunque muy amado por sus súbditos, Apascasio el Aguador no fue un rey longevo. Apenas un lustro luego de la construcción de la Torre Azena, hoy estamos todos atesorando el testimonio de su funeral en los campos que él fundó. Campos verdes que solo han sido posibles gracias a las hazañas con las que nos trajo la siembra de vuelta. Tras aquella sequía del Rey Ermitaño, fue el Aguador quien nos salvó del hambre al traer de su exilio el misterio olvidado de la agricultura. En su honor, y en honor de todos quienes siembran y aprenden a sembrar, fue construido este monumento de madera, junto al cual es enterrado y germinado el cuerpo de Su Majestad. Sigue leyendo

El sabueso de los Tramontín, iii.

—Papá, Bagheera mató a Balú—dije decididamente—, sé que fue así y tengo las pruebas. Mamá no se lo tomó nada bien, me echó del cuarto y me regañó, pero yo sé que fue así. No necesito más pruebas, no las necesito.

            —Mira, hijo—empezó el señor Tramontín. Cerró el libro, que no había soltado durante todo aquel atentado de la avispa, y me miró con ojos compungidos de condescendencia. No había cólera, no, más bien se le descubría una especie de compasión, no sé si por mí, por Balú o por Bagheera—. Nadie mató a nadie aquí. No está bien que andes diciendo cosas que no sabes. ¿Cómo es que Bagheera va a matar a Balú? Es un gato nada más, no es tan grande como era Balú. En el fondo tú sabes que ese gatito no pudo haber hecho algo así. Además, ¿para qué? ¿Por qué lo va a matar? Balú se murió solito, de viejo, como le pasa también a la gente. Es algo natural.

            Pero insistí, igual que como le insistí a mi madre. Le dije una y otra vez que no había forma de que me convenciera de lo contrario. Se levantó y habló esta vez con un tono aterradoramente nefario. Sigue leyendo

El sabueso de los Tramontín, ii.

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Me llevo el incienso a la boca y chupo de la nada, creyendo aspirar humo. Como en las películas. Ni modo que pueda ver el cuerpo, no voy a hurgar en la tierra del jardín salvo que sea necesario, pero tengo la esperanza de poder resolver este asunto sin tener que recurrir a medidas tan drásticas. Todos deben rendir declaración, de eso no hay duda; por ahí debo empezar. A lo alto se llega desde lo nimio.

            El señor Tramontín está sentado en la sala de estar, ya concluida su meditación. Al acercarme puedo discernir el título del libro que está leyendo: Cante ópera en 7 días. Nunca es tarde para soñar, ¿no? Sigue leyendo

El sabueso de los Tramontín, i.

Mi cuarto está lleno de sangre. Sangre negra y curtida, seca como la piel de una abuela. Para que tenga este color no puede haber sido derramada hace poco, y antes de dormir no vi nada. Lo habría visto: la sangre está en el lugar preciso en el que mis pies tocan por última vez el suelo todas las noches antes de dejarme llevar por la oscuridad, el mismo punto en el que ahora manché mis medias con el tacto duro de sangre vieja. Apenas puedo ver el líquido en medio de la noche, pero su textura lo delata. ¿Qué animal o gente murió destripado en mi habitación, que no ha tenido tan buena noche?

            Ya veo, no es de animal. Insecto, sí, pero supongo que eso es menos que animal. Un coco suicida debió golpearse contra el techo mientras dormía, y ha caído fulminado en el suelo. ¿Fue ese el golpe que me despertó? Golpe acompañado de este dolor en mi brazo, pero no puedo revisarlo con la luz apagada. Sin embargo, temo encenderla. Sin duda fue por un ruido, más que por el leve malestar, que estoy levantado. Un ruido mucho más penetrante que el del choque tosco del escarabajo, parecido a un grito pero no humano, un grito de nadie.

            Pero veo también una luz que se escabulle por debajo de la puerta, y el mismo brillo titila con los pasos ensombrecidos de alguien o algo en el pasillo. Algo menudo, apenas suena su encuentro con el piso. Algo ligero como un sueño de gato. Yo no me atrevo a decir nada. Sigue leyendo

Honi soit

We watched in awe, last Friday morning, the moment Britain tied a noose around its neck in front of its family, and called it freedom. It was, indeed, the raving of a teenage boy desperate for attention, not so different in attitude from the Occupy London protests of 2011-2012.

Cameron’s irresponsible political play has cost the UK its geopolitical capital over Europe, and has chopped down yet another leg from the EU. Indeed, with Spain in trouble, only Germany and France can hold together the most successful outcome of an integration process in the world, a project which can hardly be sustained without Europe’s stiff upper lip.

While the counting was ongoing, with about 180 results to declare, the Sterling had already dropped 6%. At 135 results left, it was down 11%. Britain’s pride and glory was already being overthrown by what can only be described as the result of hate, prejudice, misinformation and nationalism.

To leave an integrated bloc is not the same as to never have entered it. What’s in store for the nation that holds the most beautiful political system in the world? Let me tell you.

The first major political event will be Cameron’s resignation. It is unlikely the UKIP or the new Conservative Party will be able to form a government, since the Remain forces and the outraged will probably gather around the Labour Party, but what is certain is that the Tories will be forced out of Downing Street in no time. Perhaps “forced out” is an apologetic way of expressing it, since this monster was of their own making.

A Labour government in Britain, the latter in the process of secluding itself from its neighbours, will have to face a Conservative Party quickly reforming around its more extreme branch, and a UKIP morally empowered by that which is the greatest victory and the ultimate achievement of its political programme. On account of this, Corbyn -presumably- or whoever takes his place after him being hugely discredited, will hold total support from his party to do everything to stay in power. A recipe for populism.

At this point, politically, it will be irrelevant whether the UK stayed or left the EU, Corbyn having been a Eurosceptic himself for many years until recently. He, or any Labour Prime Minister, will push for left-er policies, focusing on pleasing his constituency while attempting to undermine the new UKIP-Tory de facto coalition in Parliament. Populist measures, probably echoed by former siblings such as Spain (with a close election this same week), will increase public spending enormously.

At the same time, British economy is already gasping for air. The pound has kept on falling. Investment has moved to Ireland and Germany while it can, if not to farther targets like Canada, Australia and the USA. The labour force is divided: foreign professionals, most likely with European origins, are being decimated by restructuring and reduction of most firms; low-income workers, probably immigrants, however, are beginning to fear the term of their visas, or have already left a sinking economy to the mainland. While still a more attractive destination than most, Britain is no longer on the shortlist of work able non-European immigrants. The cost of labour, thus, begins to rise as heads are being cut and people willing to perform low-income jobs are leaving; taxes have been rising so as to maintain the populist spending bloated by increasing unemployment, and companies are being drowned in costs… but they see shores, shores as close as on the other side of the Channel, or as far as across the ocean; other markets are suddenly looking like a Fritz girl during Oktoberfest.

Poetic justice dictates, on the other hand, that a lot of people are reconsidering their vote in the last Scottish independence referendum. The EU would no longer punish the separatists, it would do well to welcome them. This is unlikely to happen until the full extent of the damages are realised, since the separatists most likely voted Leave, but new strategies for independence are suddenly opened, waiting for their right time and their right leader. No surprise if Northern Ireland is the first to grab a hold of them. In any event, what we used to know as the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland will become the Kingdom of England within the next 10 years, with all the medieval ring attached to the title.

The worst aftermath is happening socially. Nationalism has received a glowing golden star to openly discriminate. Immigration being the fuel of the campaign, a victory immediately translates to “we do not need you here, we do not want you here”. Muslims are getting the worse of it, but they are not alone: PIGS’ nationals are a target as well, not to mention African and Latin American immigrants.

But do not make the mistake of doubting for a minute that Britain will not come out jaunty of this rebirth. Oh, it will. Whether as Britain or as England, it will recover, and it will recover fully. Its sphere of influence is not properly diminished, but rather relocated, for UK’s strength relies on its many allies apart from its neighbours. My concern is Europe, because I do not see it recovering so fast or easily from this deluge. Its last hope is to radically change the impering ideology of regulation and protectionism, which means sacrificing some of its comparative advantages for some free market. This also means that, even on the best case scenario, the losing party is Europe. Policies on non-European immigration will need to be reshaped, and tightened; the refugee crisis will heighten as the EU resets its priorities just so it can survive.

Outside the never before so much an island, things are changing too. Marine Le Pen is ecstatic, so is the future conservative government in France. Strasbourg reeks of Euroscepticism, and so do countries with more nationalist tendencies. Netherlands is surely suffering a wave of discrimination. PIGS will remain PIGS, except for those clever enough to receive what Britain has thrown away so readily. The word “referendum” is being whispered all across Europe, louder in some places, and a nightmare begins to take shape: the disembowelment of the EU. Nevertheless, while some hopeful members are beginning to reconsider their application, Turkey is still very much in love with the EU; but the worse thing is that, without its pretty British bride, Europe is seeing Turkey with a new set of eyes, as a heartbroken boyfriend seeks a rebound.

But wait a minute! Oh, right, the economy is still drowning. Before any of this happens, stock exchanges heavily dependent on London will plummet. In the final months of the Great Recession, a heavy blow is received from abroad. The USA is suffering the consequences as well. But, surely, who trades with the USA except everybody?  Trumpgate receives some points in his campaign, promising an even bleaker future for the colonies.

In the meantime, China is laughing its guts out. Asian markets have already fallen in the maelstrom, but China cannot care less: if it does not have the means to surpass the storm, it will acquire them soon enough. The War in Crimea can be immediately called as won by the Russians; heavily demoralised by the insurmountable weakness displayed by the EU during this turning point, the Ukrainian pro-Europe movement quickly begins to disappear as snow in spring. Hence, Russia also comes out stronger than ever.

Scared or terrified are not close to being the right words. Europe has been the most conflictive and internally destructive region in history; we do not see this because we did not live it, and we are fed up with wars in the Middle East and coups in Africa, but Europe is a continent which, until barely 70 years ago, had always been at war.

The EU is the most amazing dream ever achieved by politicians. Merely its symbols transpire peace and unity, and the mere allegiance to those symbols is enough to keep the continent together, and merits every sacrifice. People who dread and hate each other, living and rapidly prospering under one flag, is an outstanding and never exalted enough achievement of mankind. To see it defeated so utterly by a nationalist sentiment is a nihilistic reinforcement of a gaunt humanity.

June 24, 2016.

Europe is dead. Long live Europe!Brexit Pictoline

Poema para Oriana

Anoche tuve un sueño en blanco y negro,

en el que estaba solo en la cima de los Alpes;

junto a mí había un caballo que gritaba sobre sus dos patas,

gritaba y llenaba el aire de dorado,

y pintaba la nieve de color amarillo.

 

Desde lo alto vi en la ciudad

una botella roja,

roja como la sangre;

una botella rota,

rota como la sangre de los soldados;

se partía una y otra vez sobre un escudo de metal

que sostenían las bombas

todas juntas, peleando,

un pelotón caótico.

 

No sabía yo mientras soñaba

que estaba viviendo una farsa,

una vida rara

en un sueño raro.

La picadura de un escarabajo

dorado como la nieve que pintó el caballo sobre sus tres patas,

me despertó.

Cuando creí que estaba vivo otra vez,

me volvió a morder el escarabajo amarillo.

 

No sé si era el mismo sueño

pero era un sueño parecido;

ya no estaba en las montañas,

ya no había botella roja, rota,

ni sangre roja, rota;

había rojo en los burdeles

llenos de putas que no sienten,

mujeres que trabajaban hasta de día

porque en la guerra no se distingue

al sol de la luna.

 

Los campos de batalla

estaban cubiertos de flores amarillas,

que con el tiempo se habían puesto anaranjadas,

luego rojas… luego vinotinto.

Gerard Sicher

Gerard Stricher

Y, mientras morían europeos,

un misil sonriente caminaba sobre la tierra

sosteniendo en sus manos las alas de una paloma.

Se llenó el mundo de humo

(amarillo, dorado, anaranjado, rojo, vinotinto)

y desperté ahogado y todavía

escuchando su risa destructora.

 

15 de junio de 2008

Puntacanismo 

Hemos escuchado sobre las llamadas cápsulas del tiempo, un original artilugio seguramente creado por un psicólogo desempleado. Consiste en una caja decorada en la que guardamos fotos, libros, películas del presente, para luego enterrarla e iniciar un solemne compromiso para abrirla diez, veinte, cincuenta años después, y regocijarnos en la nostalgia.

Me pasó algo curioso en estos días, y es que conseguí una de estas cápsulas del tiempo enterrada en un basurero en el centro de Caracas, solo que no es del pasado, sino que ha sido enviada desde algún punto cuarenta años en el futuro. Ya los físicos se encargarán de resolver los problemas y la veracidad de mi descubrimiento, pero por ahora me gustaría compartirles uno de los contenidos de aquel mensaje en la botella.

El receptáculo, decorado con un tricolor particularmente congestionado, con las ocho estrellas intactas, mas con un caballo que marcha indómito a la derecha con la cabeza mirando hacia atrás, estaba lleno de las cosas más peculiares. Una gorra deshilachada, fotos del presidente Capriles visitando Cuba, una novela escrita por Pérez Pirela con una marquesina en la portada que dice “Premio Rómulo Gallegos 2056”, recortes del periódico O Globo con la esquela de Dilma Roussef, recordando los pocos días que en 2017 pasó en la cárcel. Anuncios vergonzosos de un futuro imperturbable. Había, además, un audio muy peculiar sobre un discurso de alguien cuyo nombre no pude identificar, pero que por el contexto estaría tratando de ser presidente de Venezuela.

No encontré la manera de colgar el sonido aquí, así que me tomé la molestia de transcribir las partes más relevantes, para ustedes.

No hay que decir que cayó la última dictadura con Chávez y Maduro, porque la última dictadura fue la del Pacto de Punta Cana.  ¡Régimen que pronto caerá gracias a la revolución!

Ese 28 de mayo de 2016, líderes de Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, las cúpulas podridas del poder, se repartirían los gobiernos, y así ha sido durante estos últimos cuarenta años de la moribunda Quinta República. Fue una traición al 6 de diciembre de 2015, a los mártires de la dictadura del chavismo, y comenzó la historia de otra dictadura, la bipartidista, Henrique Capriles o Leopoldo López por la MUD, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello por el PSUV, los ricos de Fedecámaras, los militares de la izquierda, para repartirse la torta. Allí comenzó a instaurarse la dictadura que vino después, a la que ellos llamaron progresismo, con todos los muertos, pobres y exiliados que provocaron.

El “progresismo” que fue la dictadura proletaria y que hoy algunos andan clamando por el mundo de que ya está lista para regresar aquí, el progresismo del Pacto de Punta Cana, la dictadura enchufada, vamos a decirles desde aquí otra vez: más nunca volverán, más nunca volverán, ¡viva María Corina Machado!»

En este punto se escuchó un entusiasta «¡Viva!» proveniente de la muchedumbre que escucha al carismático candidato hablar sobre un evento que ubica en nuestra época, un evento que estamos viviendo.

«Bueno yo voy a ser breve», continúa el discurso, «gracias muchachas, muchachos, voy a ser breve por la hora y ustedes marcharon, no, marcharon largos kilómetros y aunque aquí hay mucha juventud ¿dónde está la juventud divino tesoro?

Mira como están los niños, tengan cuidado los niños que a veces los atropellan ahí entre la gente, cuidado con los niños, allá están unos niños asomados allá entre los tubos con la cámara, tengan mucho cuidado que alguien atienda, por favor, allá hay una, atiendan allá por favor que están señalando allá abajo algo pero cómo hago yo para atender si estoy aquí, atender directamente, por favor Oliver [no ubico a quién podría referirse] atiendan allá a alguien que necesita algo. Bueno, miren, voy a ser breve, repito, hay buen sol, buena brisa, 6 de diciembre, 6 de diciembre, se ha dicho ya casi todo en la voz de los nietos de María Corina Machado, primero el discurso y luego la lectura de este documento histórico, manifiesto histórico de María Corina Machado en ocasión de abandonar su curul en el parlamento para tomar el fusil e irse a las montañas a luchar por la verdadera democracia, en ese documento está dicho todo, mira lo que se leía al final, dice María Corina: algún día se unirán los civiles y los militares para libertar a la patria, aquí estamos  unidos los civiles y los militares medio siglo después. Algún día despertará el pueblo y aquí está el pueblo despierto dándole vida a la patria, a la revolución, la revolución es la vida para la patria, sin revolución no habría patria, compatriotas, camaradas, fíjense, han pasado 40 años, pues, desde el día en que cayó la dictadura de Nicolás Maduro y no creo que haya que decir, como a veces decimos, cayó la última dictadura en Venezuela, no, porque la última dictadura en Venezuela fue, no la de Chávez y Maduro, la última dictadura en Venezuela fue la dictadura del Pacto de Punta Cana que caerá, vamos a ponerle la fecha, caerá de manera digamos formal, la semana que viene en las elecciones cuando la mayoría del pueblo, de ustedes, elija a este soldado para la Presidencia de la República. De manera formal digo porque esa dictadura que se instaló de manera tan profunda en el cuerpo de la patria, esa dictadura iba o fue mucho, mucho más allá del solo hecho de la presencia de un Presidente o de otro, de un partido o de otro en el Palacio de Miraflores.

Ese Pacto de Punta Cana, se instaló a fondo hasta la médula en Venezuela, porque además hay que recordar que el Pacto de Punta Cana fue como la expresión nacional de un pacto de mayor alcance, que ya había sido firmado unos meses antes por los mismos protagonistas pero no aquí, sino en La Habana. ¿Qué fecha fue el Pacto de La Habana?

Miren entonces, la última dictadura ¿cuál fue aquí en Venezuela?, ¿quién me dice ahí de los estudiantes de la Bolivariana?, ¿cuál fue la última dictadura? Muy bien, Punta Cana, esa fue la última dictadura; 20 puntos sacaste, catira, 20 puntos, la del Pacto de Punta Cana.

Ahora dime ¿por qué se llama Pacto de Punta Cana? A ver, ¿por qué catira?, ¿porque se llama Pacto….? y ¿en qué fecha lo firmaron?, ¿y quienes lo firmaron? Eso hay que saberlo. Ajá, a ver, allá va el micrófono, ajá, ¿quién sabe? Bueno el que sepa, alguien que sepa que diga, que me diga, en ¿qué fecha se firmó el Pacto de Punta Cana?, ¿dónde lo firmaron? Y ¿quiénes lo firmaron? Ajá, a ver, allá de la juventud, los estudiantes, ¿quién sabe? ¿Quién me responde? Allá está una niña.

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Portada de Punto Fijo y otros puntos – Zapata

Y el hombre siguió el discurso durante varias horas, manteniendo la interlocución con las almas que lo acompañaron al encuentro. Dejé de escucharlo por una reminiscencia de esas que producen arcadas, pero les aseguro que sus palabras variaban poco del espíritu que transmití con lo que he presentado aquí transcrito. Todo parece indicar que a Punto Fijo lo sustituirá Punta Cana. Y el puntacanismo en cuarenta años será la prueba de que el eterno retorno existe.

Seguiré hurgando en la cápsula del futuro que he encontrado tan providencialmente. Mientras escuchaba aquel extenso pero vacío discurso, me topé además con más objetos tan singulares como los que describí primero. Reseñas del asesinato de Diego Arria, un balón de fútbol firmado por la selección vinotinto que estuvo más cerca de llegar a un Mundial pero que no lo logró, un repertorio de películas dirigidas por Marcel Rasquin, las obras completas de Ismael Cala, un obituario por el suicidio de Osmel Sousa tras la quiebra del Miss Venezuela, aparentemente ocasionada por un escándalo americano llamado Trumpgate; y una carta, escrita con una mano apurada, que pide encarecidamente a quien encuentre la cápsula que haga todo lo posible para evitar que tan graves sucesos ocurran. La carta insiste, como leyendo en mi pensamiento la resignación, en que sí es posible detener este tren de desgracias; o, si no está en mis capacidades o los intentos que hagamos no llegaren a ser exitosos, que huyamos, que huyamos los que quedan que no están dispuestos a sufrir por la ambición y la hipocresía de quienes hicieron de la política una profesión.

28 de mayo de 2016

Estática

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Estática resuena tras la puerta detenida

la palma liberada por la selvática ventisca.

Golpea en un puño la madera

varias veces,

golpea con el ritmo

de la estática que acaricia.

Me conmueve de terror

la canción abrasadora;

me mantienen en tensión

(en incansable tensión)…

las repeticiones perversas de las manos en la puerta.

Tres veces–

un grito–

dos veces,

una vez–

un último grito.

 

Ahora gritos distintos gimen a mi lado:

no claman molestia, sino placer desmesurado.

Estáticas resuenan las notas musicales

que rellenan el cuarto de terror y nerviosismo;

convierten el abismo hogareño

en el bullicio estresante de la ciudad,

en una voz profunda que me pide…

que le pide a este doliente suburbano

atender a los golpes y aullidos matutinos.

 

Los materos se sostienen en el portal,

así, estáticos, paralizados en su muerte tan hermosa;

tan fragante y colorido sea el tránsito de las hierbas

en que los estambres detenidos terminen en las abejas.

No se espantan ante los latidos de la tabla atascada

como hago yo una mañana

entre estas sábanas.

 

Oigo los golpes de la puerta

repetidos al compás

de la estática infinita que rellena mi sala.

Me encuentro solo oyendo el repiqueteo inacabable

y los gritos que le siguen…

los clamores macabros que repiten

el «¡cállate la boca!»,

el «¡ábreme esta puerta!».

La estática persiste en su claroscuro sonoro,

con onomatopeyas silenciando

mis lamentos de socorro.

Auxilio del desastre que se acerca a la ventana

con el ritmo inagotable

de la estática tenaz:

un avión atontado

que vuela entre pajarillos asustados,

retando a los gritos imaginarios

que le atacan desde el portal.

Se callan los vecinos

y se callan los mosquitos,

los sonidos se terminan

como principiasen algún día;

sola silba en murmullos la estática perpetua

concentrada en la pantalla atronadora

que se esconde en los pasillos.

Tras los cristales puede(o) ver

el avión acercándose

envuelto en fuegos y humores;

lo siento(e) ya traspasando las ventanas y rompiendo las paredes,

maltratando el jardín de las flores y las hierbas jadeantes;

se imagina los fuegos consumiéndole la mente

y los ve(-o) cual ciertos

desollándolo en vida.

 

Y con la estática marcada en el fondo

de sus tímpanos humeantes,

se quema en su demencia

el oyente de voces,

el vidente de chisposos fulgores.

Estático se queda en su delicioso delirio silenciado,

repitiendo los shonidos

con el ritmo,

con pasión.

Y el avión que vuela y se estrella contra la casa…

Y la yerba quemándose en su proscripción.

 

 

23 de noviembre de 2009.

Carta de Avellaneda

Tarragona, 21 de noviembre de 1615.

Intonso D. Miguel de Cervantes Saavedra:

¡Santiago, y cierra España! Que en vuestro prólogo decís que el leyente habrá de decepcionarse al no encontrar en él palabra alguna de insulto o vituperio a mi persona. Prometéis no llamarme ni asno, ni mentecato, ni atrevido, maguer vais y lo hacéis seguido sin reparar en mentiras ni errores. Luego luego debo aclararos que una por una me he referido a vuestra manquedad en tono de burla, jamás he usado fácilmente vuestros defectos como así acusáis en el texto que precede a vuestra más reciente hechura, que parece estar llena de referencias a mi propio Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (por lo menos solo hubo plagio y no venta sin privilegio). No esperéis que le regale ni le albricie con esta carta, que será además irritada como lo fuera la que escribiera un desesperado.

Mi nombre no es Lope de Vega, como queréis significar, ni tengo parentela en el Santo Oficio, sino soy Alonso Fernández de Avellaneda, tal vez nacido y criado en Tordesillas, quien suscribe este despacho del que espero correspondencia vuestra con los mil perdones que merezco. ¡Cepos quedos! Que hago la salva en justo y en creyente a denunciaros como el vil autor que sois.

Contáis cuentos de idos y de temas tratando de verme como uno de ellos pero os equivocáis, que de loco no tengo ni un ápice, puesto que no se me da nada leer vuestra tocada palabrería. Veo yo mejor el destino de don Quijote, paréceme, que vuestra hidalguía, quien pretende matarle incluso denantes de anunciarle al leyente que ha de empezar la historia de su tercera salida. ¡No tenéis ninguna tonsura al poner a don Quijote en su lecho de muerte cuando el ingenioso hidalgo no puede morir sino sufrir mil venturas! A escuras termina al parecer aqueste desafortunado final a nuestro héroe. Aun bien decís en corto espacio las razones de su cruel fallecimiento, mas en nonada satisfacen ni al Visorrey de Barcelona. No le dais espacio a que ardan las hachas funerarias por nuestro caballero; con vergüenza deberíais quedaros, bellaco, por dejar insepulto a semejante héroe, derribando su leyenda.

Habréis de ver a la villa y a la maravilla de mi obra para daros cuenta que mentís por mitad de la barba al decir que no sentís envidia de la mala al leerla, que mi talento en traducir lo que en morisco ha contado Cide Hamete Benengeli sobre el más ilustre caballero andante de nuestra España no se ha visto ni de Dios en ayuso. ¿Pero me habéis puesto en el infierno como un refresco de la pelota de los demonios? ¡A él marchaos largo! Una vez ya le he insultado, y más una ahora.

Despídome de vuestra libre merced amohinado además por vuestra expresa majadería en asuntos caballerescos. Andáis falto de recato, D. Miguel.

Lic. Alonso Fernández de Avellaneda

Poema para Alejandra

Colonia

Colonia

Yo vivía en una casa

en donde sólo yo respiraba;

recuerdo el techo roto

cruzado por un hueco solitario que respiraba como yo,

que susurraba a gritos las piedras de los tanques

y silenciaba con crueldad a los pájaros ya mudos

que hablaban con los grillos ardientes y vivos.

 

Un caballo desnudo,

de piel verde colorada,

gemía como los hijos del incesto de estos años:

hijos de la madre, paz,

hijos del padre;

matrimonio acompañado por un coro de balas

que con voces más rápidas que el sonido

mataban a la novia vieja,

dejando viudo al esposo:

al padre de los hijos de la guerra.

Por la ventana yo veía

a un árabe que en las tardes se explotaba,

recuerdo que, siendo él mudo, cantaba

de la misma manera en que lo hacen

los que disparan ese coro de balas.

Vi al árabe mudo morir por última vez

el día en que un dios del norte

le lanzó rayos oscuros, opacos,

que terminaron despertando a la luna

de su sueño tan parecido al mío.

Despiertan al sueño los rayos,

los truenos, los relámpagos de la mañana.

Despiertan al sueño el mugir de las tanquetas.

Despiertan al sueño los submarinos voladores

y las salchichas flotadoras.

Despiertan al sueño cinco años de tranquilidad,

cinco años de matanza,

cinco años de mierda en las calles,

cinco años de sangre en los campos.

Despiertan al sueño los gemidos de los prostíbulos

que explotaban los pájaros que caían

al ser disparados por zamuros de pólvora

que volaban y chocaban entre sí.

 

Todo eso yo lo veía

mientras dormía debajo de un hueco,

de un techo roto,

del cielo derruido de mi cuarto cuando

yo vivía en una casa.

 

15 de junio de 2008